El proyecto afectará a todas las participantes de los talleres pre laborales, tanto el de Valencia (Nazaret) como el ubicado en Sagunto. Cada taller cuenta con una media de 25 participantes, todas ellas mujeres con edades comprendidas entre los 19 y los 45 años. Los grupos están formados heterogéneamente y la procedencia de las participantes se divide en tres colectivos: musulmán, nigeriano y gitano.
a) Las mujeres inmigrantes. Se trata de un colectivo que conoce el riesgo de exclusión social por su misma inserción en un mercado de trabajo dual. Llamadas para desempeñar tareas poco cualificadas o que los nacionales rechazan, conocen la discriminación en el acceso al empleo, los contratos, los sueldos, la jornada laboral y otras condiciones de trabajo. A esto se une para las mujeres la falta completa de diversidad laboral, la inserción en la economía sumergida y el subempleo: con independencia de su origen, formación y experiencia las mujeres inmigrantes se colocan en el sector servicios, esencialmente en el servicio doméstico (65%) y en algunos pocos sectores como el textil y hostelería. No hay que olvidar que estas mujeres tienen en su gran mayoría familias e hijos a los que mantienen, estén en el país de origen o de acogida. Suman por lo tanto muchas de las dificultades de las mujeres solas, pero con menos derechos y mayor explotación de su trabajo.
b) Las mujeres gitanas. El principal problema expresado por las mujeres gitanas es la discriminación en el mercado laboral. Su falta de formación regular, pero sobre todo los prejuicios de los empleadores se unen para excluirlas del trabajo por cuenta ajena que apenas ocupa el 15% de los gitanos/as. Al mismo tiempo, sus actividades tradicionales, venta ambulante, chatarra, temporerismo, tienden a reducirse por las exigencias legales, la falta de espacios, la competencia con grandes negocios o la llegada de mano de obra más barata. El rechazo social y la precariedad laboral las convierte en un grupo de alto riesgo: son el grupo que conoce en mayor número la pobreza severa y extrema y un paro que alcanza casi a la mitad de sus miembros. Esta situación hace que una parte del colectivo acumule problemas de marginación social, en particular problemas de salud, drogadicción y problemas con la justicia.
La exclusión social es un proceso en el que las personas implicadas sufren una ruptura de relaciones con la sociedad. Tras la misma siempre se esconde una historia personal de sufrimiento y de frustración. La exclusión va acompañada de una serie de consecuencias que pueden plantearse conjuntamente o no en función de la gravedad de cada proceso. En general podríamos hablar de: □ Precariedad económica. □ Inseguridad, desprotección social, indefensión. □ Aislamiento consecuencia de la falta de reconocimiento social y del propio auto reconocimiento.
Esa carencia y esa imposibilidad de cubrir las necesidades más básicas, se esconde muchas veces tras la soledad, la vergüenza o humillación, la falta de autoestima o sentimiento de inutilidad, llegándose a situaciones personales depresivas y de padecimiento de diversas patologías. En otras ocasiones las conductas antisociales, la violencia y la agresividad son la respuesta a esa situación de discriminación y desigualdad de oportunidades. Todo esto será imprescindible tenerlo en cuenta para comprender las historias personales de las participantes y poder trabajar con ellas.
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